domingo, 1 de abril de 2012
Recovecos
¿Sabes cuando pasan los días sin que te des cuenta? Son simples días corrientes, que se borran de tu memoria. Nunca existieron, pero, sin embargo, están ahí, en un recoveco de tu memoria. Y créeme, pugnan por salir, por ser recordados. Tal vez porque oculten rostros ya olvidados, quizás por detalles ahora importantes que en su momento te fueron indiferentes. Pero esos momentos perdidos en la inmensidad de tu memoria son pacientes, muy pacientes. Y acabarán consiguiendo ser reconocidos y ojeados y los reconsiderarás y estudiarás con cariño y delicadeza, con cuidado de no dañarlos. Porque es en esos recuerdos que no se tienen en cuenta donde se guarda la verdadera esencia de la vida de cada uno. Donde se relata con detalle en qué nos diferenciamos unos de otros, cómo vivimos, qué hacemos, qué pensamos,... Es en estos trozos de memoria donde se ocultan nuestros verdaderos sentimientos hacia el mundo de pies en tierra, hacia lo corriente, lo mal llamado aburrido del día a día. Así que te reto. Sí, te reto a que des una vuelta por tu mente y selecciones justo aquellas imágenes en las que nunca te habías parado. Tal vez la vista desde tu ventana, quizás cómo te atas los cordones de tus zapatillas, puede que el pasar la hoja de un libro que leíste hace años... No sé, tan sólo explora aquello que es terreno virgen pero que oculta grandes riquezas que esperan salir a la luz... Búscate a ti, búscate en tu mente y encuentra quién eres en realidad y cuáles son tus sueños de verdad, tus anhelos más ocultos e inesperados. Y se luego quien eres realmente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario